En un mar de historias

dissabte, 12 de juliol de 2014

Papa Paulus

Respeto, disciplina, esfuerzo, dolor, constancia y perseverancia, estos son algunos de tantos valores que me vienen a la cabeza cuando pienso en Paulus Wildeboer.
Lo conocí cuando era muy pequeña y tengo vagos recuerdos de ese momento.Todo lo que vino después lo tengo bien guardado en mi memoria. Lo que más recuerdo de él son sus duros entrenamientos, sus broncas en el borde de las piscina, su manera de decir las cosas y de hacer sacar lo mejor de cada uno de los que estábamos ahí en ese momento.
El sufrimiento estuvo muy presente durante la época Paulus, no puedo negarlo, trabajé duro y luchaba en cada entrenamiento para llegar a ser la mejor, para superarme en cada sesión y en cada competición.Tuve momentos buenos y momentos no tan buenos, pero siempre llevaré conmigo todo lo positivo que sacó de mi.
Un buen día Paulus me planteó probar en la disciplina de aguas abiertas, sabía que en la piscina estaba llegando mi techo y que la resistencia formaba parte de mi. Decidimos probar en el Campeonato de España del año 1998, en 25km. Entrené lo que nunca había entrenado para esa competición, muchas series de 15km sin parar... El resultado fue bueno, quedé 2a, detrás de Mireia Gomez. Más allá del resultado, que me sirvió para entrar  en la competición internacional de aguas abiertas, me sentí cómoda nadando esa prueba, aunque parezca increíble. Sentí que era yo, luchar  contra mi, superarme en cada hora que pasaba, la inexperiencia en ese Mundo hizo sentirme como en casa.
Una carrera llevo a la otra y un año siguió al otro, competí en Copas de Europa y Campeonatos de  Europa en aguas abiertas, hasta que llegó el gran evento. Clasificar para el Campeonato del Mundo de Barcelona 2003, en 25km, fue una de las mejores cosas que me han sucedido.
Paulus me acompañó en esa gran aventura, otra vez mi  ingenuidad, me hizo hacer una gran carrera. Por un error en la llegada quedé 9a, aunque había tocado la placa en 7a posición. Para mi retina yo quedé finalista en mi primer Campeonato del Mundo, aunque sólo para mi.
Después de éste episodio, Paulus me recomendó esa misma noche que me adentrara en el Mundo de los grandes maratones, lo que me daría todo lo que sé y soy hoy.
Paulus me convirtió en ésta deportista, me dio la base y las herramientas, los resultados vinieron un poco más tarde, cuando Paulus ya no estaba en el Sabadell. En el 2007 llegó mi primer gran resultado, Campeona de la Copa del Mundo de Maratones, le dediqué ese triunfo a la distancia.
No hace mucho Paulus nos ha dejado y muchos hemos llorado su adiós, siempre quedará en mi historia de deportista de aguas abiertas y en mi corazón.
Os dejo la foto que más explica el dolor después de haber nadado 25km.
Gracias Papa Paulus.
Tt

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